La primera princesa negra de la factoría Disney (afroamericana, dicho con la hipocresía de la corrección política) ya ha salido de los estudios cinematográficos, bastante antes de su presentación oficial. La maquinaria del merchandising está funcionando a pleno rendimiento, no sólo con anuncios en las calles de Nueva York, sino con un abanico de libros sobre la película The princess and the frog (en español, en principio, Tiana y el sapo)











